Los
habitantes de Houston se sienten más orgullosos que Gerard Piqué
paseando a su hijo en coche, sin sillita ni nada. Ha llegado, por
fin, el fin de semana que la ciudad tejana lleva esperando meses: el
All Star 2013. Un paseo por los alrededores del Toyota Center de
Houston en las horas previas al atracón de baloncesto que nos espera
a partir de hoy es muy clarificador acerca del espectáculo que se
vivirá estos días en la ciudad tejana. Los rascacielos del centro
de la ciudad rezuman baloncesto. Entidades bancarias se ven
engalanadas con balones de basket gigantes. De todas las farolas del
centro de la ciudad cuelgan cartelones mostrando las imágenes de
todas y cada una las estrellas NBA que se darán cita en Houston.
Viandantes disfrazados o niños cargados con bolsas de artículos
recién comprados salen sonrientes de esa gran feria de muestras del
baloncesto llamada Jam Session... Es la gran fiesta del baloncesto
mundial. Y un paseo por la ciudad da fe de ello. Aquí, en Houston,
Texas, los economistas calculan que el All Star tendrá un impacto
mínimo de 75 millones de euros en la economía local.
Los
aficionados no se pueden perder este espectáculo, en especial, el
partido de las estrellas, el próximo domingo a las 2:00 am de la
madrugada, hora española. Antes, el viernes, de madrugada (a las
3:00 am en España), podremos ver al gran Ricky
Rubi -ojo,
el de El Masnou es cada vez más estrella en EEUU- en el equipo
entrenado por Charles
Barkley,
famoso showman de la cadena TNT americana... ah, y ex-estrella NBA,
según parece.
Esta
prohibido perdérselo: no caben más estrellas NBA en un mismo sitio,
esto es el Circo del Sol, pasen y vean:
Trapecistas
como
James
White que,
suspendidos en el aire antes de machacar el aro tienen tiempo para
hacer el molinillo, mirar el reloj y guiñarle el ojo a una señora
muy tuneada que se sienta en primera fila.
Magos
como
Ricky
Rubio que,
rodeado de gigantes, realiza continuos números de escapismo e
ilusionismo: ahora ves la pelota, ahora no la ves. El balón está
aquí, ahora aparece allá.
Y
monstruos
hambrientos
que sembrarán el terror de los niños como LeBron
James:
no te gana, te desintegra. Es tan voraz que le das igual. Para él,
tirar de 6 metros es tan fácil como para mí acertar con una bola de
papel en una papelera... sita junto a mis pies. El hombre tarántula,
Kevin
Durant,
la némesis de James, quiere el MVP... otra vez. Little monsters,
como diría Lady Gaga.
Los
aficionados al baloncesto están de enhorabuena. Empieza la mejor
fiesta del baloncesto del mundo.

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