sábado, 16 de febrero de 2013

All Star Houston 2013: Un genuino show americano








Los habitantes de Houston se sienten más orgullosos que Gerard Piqué paseando a su hijo en coche, sin sillita ni nada. Ha llegado, por fin, el fin de semana que la ciudad tejana lleva esperando meses: el All Star 2013. Un paseo por los alrededores del Toyota Center de Houston en las horas previas al atracón de baloncesto que nos espera a partir de hoy es muy clarificador acerca del espectáculo que se vivirá estos días en la ciudad tejana. Los rascacielos del centro de la ciudad rezuman baloncesto. Entidades bancarias se ven engalanadas con balones de basket gigantes. De todas las farolas del centro de la ciudad cuelgan cartelones mostrando las imágenes de todas y cada una las estrellas NBA que se darán cita en Houston. Viandantes disfrazados o niños cargados con bolsas de artículos recién comprados salen sonrientes de esa gran feria de muestras del baloncesto llamada Jam Session... Es la gran fiesta del baloncesto mundial. Y un paseo por la ciudad da fe de ello. Aquí, en Houston, Texas, los economistas calculan que el All Star tendrá un impacto mínimo de 75 millones de euros en la economía local.

Los aficionados no se pueden perder este espectáculo, en especial, el partido de las estrellas, el próximo domingo a las 2:00 am de la madrugada, hora española. Antes, el viernes, de madrugada (a las 3:00 am en España), podremos ver al gran Ricky Rubi -ojo, el de El Masnou es cada vez más estrella en EEUU- en el equipo entrenado por Charles Barkley, famoso showman de la cadena TNT americana... ah, y ex-estrella NBA, según parece.
Esta prohibido perdérselo: no caben más estrellas NBA en un mismo sitio, esto es el Circo del Sol, pasen y vean:
Trapecistas como James White que, suspendidos en el aire antes de machacar el aro tienen tiempo para hacer el molinillo, mirar el reloj y guiñarle el ojo a una señora muy tuneada que se sienta en primera fila.
Magos como Ricky Rubio que, rodeado de gigantes, realiza continuos números de escapismo e ilusionismo: ahora ves la pelota, ahora no la ves. El balón está aquí, ahora aparece allá.
Y monstruos hambrientos que sembrarán el terror de los niños como LeBron James: no te gana, te desintegra. Es tan voraz que le das igual. Para él, tirar de 6 metros es tan fácil como para mí acertar con una bola de papel en una papelera... sita junto a mis pies. El hombre tarántula, Kevin Durant, la némesis de James, quiere el MVP... otra vez. Little monsters, como diría Lady Gaga.
Los aficionados al baloncesto están de enhorabuena. Empieza la mejor fiesta del baloncesto del mundo.

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